Ciudades vecinas y rivales durante siglos. Su prosperidad debida al comercio del azúcar. Fueron colonia portuguesa pero también holandesa y mantuvieron el pulso entre ellas hasta que finalmente ganó Recife (ahora capital de Pernambuco).
En la actualidad, Olinda conserva ese aire melancólico de pueblo colonial mientras Recife es la mega-ciudad llena de rascacielos pero también favelas.
Ciudades de fuertes contrastes con una historia en común indisociable desde sus inicios:
Breve Historia de Recife y Olinda:
La ciudad de Recife se encuentra estrechamente ligada a la de Olinda. Una fue el inicio de la colonización portuguesa y la otra la preferida por los holandeses en los años que estuvieron gobernando.
Olinda fue una de las primeras ciudades coloniales en Brasil. Siempre estuvo bajo el dominio portugués a excepción del período de ocupación holandesa entre 1630 y 1654.
En 1537 Igaraçu y Olinda pasaron de ser asentamientos a villas.
En 1561 y 1595 Olinda recibió ataques de piratas franceses e ingleses pero no cayó gracias a su posición elevada. Era el lugar de residencia de los funcionarios coloniales y la nobleza.
En el siglo XVII Pernambuco se convirtió en la principal zona de producción de azúcar de Brasil.
En 1630 los holandeses lograron invadir Olinda atraídos por la prosperidad del comercio del azúcar. Olinda fue entonces abandonada.
Los holandeses con el Conde de Nassau prefirieron establecerse en Recife a la que llamaron Mauristaadt.
La ciudad era cosmopolita y tolerante. Convivían católicos, calvinistas, y también judíos que construyeron la primera Sinagoga en América en el año 1642.
En 1645 llegó la Insurrección Pernambucana. En 1654 con la ayuda de Portugal y tras la Batalla de los Guararapes los holandeses fueron vencidos y expulsados.
En 1710 empezó la guerra de los mascates entre los comerciantes de Olinda (nacidos en Brasil) y los de Recife (portugueses). ¿La razón? el comercio del azúcar. Recife fue invadida pero respondió y finalmente Olinda salió derrotada.
El siglo XIX estuvo marcado por diversas revueltas para reclamar más derechos y autonomía.
En 1822 tras la independencia de Brasil las revueltas continuaron pues el gobierno de Brasil era monárquico-imperial y centralista mientras que Pernambuco quería una una república de carácter federalista.
A inicios del siglo XX surgieron los cangaceiros en el interior del estado. Eran bandoleros y entre las diversas bandas Lampião y María Bonita llegaron a ser los más conocidos y temidos. A partir de los años 40 la acción policial fue acabando con todos ellos de forma progresiva.
En 1964 llegó la dictadura militar a Brasil, no fue hasta 1985 que se consiguió recuperar la democracia.

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